No votar es poner el dedo en la llaga de la clase política. Es herir su talón de Aquiles. Es expresar el rechazo a unos políticos perversamente ávidos de la legitimación que les da el reconocimiento electoral. Que se den cuenta que el sistema electoral mexicano es uno de los principales causantes del estado fallido. El IFE y el TRIFE solamente convalidan la farsa que los partidos actúan.
Los que dicen que anular el voto oi no votar es un suicidio político, se olvidan de que la agudización de la crisis política y social hará que un cambio revolucionario surja. Hay que tomar el riesgo, acompañar el no voto de acciones de resistencia mayores, como no pagar impuestos y hacer actos que contribuyan a la parálisis de la clase política. No debemos concurrir a sus mítines, no debemos aceptar la propaganda. Es necesario que encaremos a la clase política en todo momento y todo lugar, conforntándolos con su corrupción.
domingo, 7 de junio de 2009
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