"El voto nulo expresa la falta de legitimidad del proceso electoral y de los futuros diputados desde antes de la elección. Deberá complementarse con acciones populares posteriores que obliguen a la democratización. La oligarquía no lo hará motu proprio (Manuel Bartlett, El Universal 18/06/09)".
Precisamente, acompañar la acción de anulación o abstención con otras acciones de resistencia civil, permitirá que los políticos empiecen a sentirse presionados. Sin embargo, la propuesta va más allá: echar fuera del poder a la actual clase política y sustituirla por gobernantes que sean realmenter mandatarios, que obedezcan al pueblo e identifiquen sus anhelos honestamente.
jueves, 18 de junio de 2009
martes, 16 de junio de 2009
Más educación, menos votos a la clase política
Entre más información política tiene un votante, más probabilidad tiene de anular su voto. Esto dice hoy Leo Zuckerman y con razón. Esto implica que personas más educadas e informadad estarían más en desacuerdo con la actual clase política.
Es necesaria la protesta de la abstención o la anulación, acomañadas de otras acciones de resistencia cívica.
El movimiento anulacionista no es n fin, es el inicio de una campaña para desembarazarnos de la actual clase política, por eso la viabilidad en este momento de que la nueva legislatura, espuria, se autoasigne su propia reelección, sería un contrasentido.
Es necesaria la protesta de la abstención o la anulación, acomañadas de otras acciones de resistencia cívica.
El movimiento anulacionista no es n fin, es el inicio de una campaña para desembarazarnos de la actual clase política, por eso la viabilidad en este momento de que la nueva legislatura, espuria, se autoasigne su propia reelección, sería un contrasentido.
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lunes, 8 de junio de 2009
Héctor Aguilar Camín dice hoy en Milenio:
"La ola abstencionista toma rumbo de marejada y empieza a preocupar a las autoridades, a los partidos y al IFE, que arranca esta semana foros para debatir, en realidad para combatir, la idea de la abstención en julio.
Ya eso está bien: que los autores de la reforma electoral pasada y sus beneficiarios tomen nota de que algo serio se desarregló con ella en el corazón mismo de la confianza ciudadana.
Distintos observadores ven en la marejada una típica equivocación de medios y fines: los abstencionistas darán el poder a quienes menos quieren dárselo, a los candidatos y partidos con mayor posibilidad de movilizar su voto duro, en una contienda que, dada la abstención, se parecerá más al acarreo y el clientelismo de viejo cuño que a la fiesta democrática de electores libres.
Creo que la ola abstencionista podría ser constructiva, y hasta catártica, si adquiere banderas y encuentra la forma de ponerlas en la agenda nacional.
Una manera de hacer esto sería que los distintos focos de promoción abstencionista escogieran consignas precisas, de preferencia no más de tres, y diseñen un mecanismo para hacerlas visibles el día de la elección.
Tres consignas podrían ser: 1.Terminar con las candidaturas plurinominales, 2. Instaurar la reelección, 3. Establecer candidaturas independientes.
Respecto del mecanismo para hacerlas visibles, pienso que pudiera emitirse por internet una convocatoria para que el mismo día de la elección se reúnan físicamente, en los puntos canónicos de cada ciudad, los ciudadanos abstencionistas, con sus pancartas exigiendo lo que exigen.
Es probable que esos mítines horizontales, hechos en cada ciudad a partir de la simple concurrencia ciudadana, se vuelvan la noticia del día de la elección, y establezcan así, en los medios, el principio de una agenda legislativa para los políticos electos ese día.
Si todo esto sucediera, el abstencionismo activo adquiriría la forma de una demanda política clara y tendría una expresión física en calles y plazas, una presencia tangible que pudiera resultar abrumadora, aun si no son muchos los que se reúnen en cada lugar. Serán una multitud sumada plaza por plaza.
A los mítines podrían acudir también los no abstencionistas, los ciudadanos que creen su deber votar o que juzgan ingenua y aun peligrosa esa práctica, pero comparten las demandas de los abstencionistas y su mensaje de fondo: quitarle poder a los partidos y darle poder a los votantes". Hasta aquí Aguilar Camín, quien siendo la clase de intelectual que es, hace ver que la intención abstencionista es amplia y se reconoce en todos los ámbitos.
Es necesario acompañar la abstención de actos de resistencia civil. Que a clase política se de cuenta de que ya no es viable que los mismos personajes estén en el poder. Por eso, la reelección de diputados sólo sería procedente si cambian los actores. Estos, no pueden reelegirse, pues sería peor. Primero hay que sacudirse a la clase política psicopática que tenemos incrustada por medio del sistema de partidos.
"La ola abstencionista toma rumbo de marejada y empieza a preocupar a las autoridades, a los partidos y al IFE, que arranca esta semana foros para debatir, en realidad para combatir, la idea de la abstención en julio.
Ya eso está bien: que los autores de la reforma electoral pasada y sus beneficiarios tomen nota de que algo serio se desarregló con ella en el corazón mismo de la confianza ciudadana.
Distintos observadores ven en la marejada una típica equivocación de medios y fines: los abstencionistas darán el poder a quienes menos quieren dárselo, a los candidatos y partidos con mayor posibilidad de movilizar su voto duro, en una contienda que, dada la abstención, se parecerá más al acarreo y el clientelismo de viejo cuño que a la fiesta democrática de electores libres.
Creo que la ola abstencionista podría ser constructiva, y hasta catártica, si adquiere banderas y encuentra la forma de ponerlas en la agenda nacional.
Una manera de hacer esto sería que los distintos focos de promoción abstencionista escogieran consignas precisas, de preferencia no más de tres, y diseñen un mecanismo para hacerlas visibles el día de la elección.
Tres consignas podrían ser: 1.Terminar con las candidaturas plurinominales, 2. Instaurar la reelección, 3. Establecer candidaturas independientes.
Respecto del mecanismo para hacerlas visibles, pienso que pudiera emitirse por internet una convocatoria para que el mismo día de la elección se reúnan físicamente, en los puntos canónicos de cada ciudad, los ciudadanos abstencionistas, con sus pancartas exigiendo lo que exigen.
Es probable que esos mítines horizontales, hechos en cada ciudad a partir de la simple concurrencia ciudadana, se vuelvan la noticia del día de la elección, y establezcan así, en los medios, el principio de una agenda legislativa para los políticos electos ese día.
Si todo esto sucediera, el abstencionismo activo adquiriría la forma de una demanda política clara y tendría una expresión física en calles y plazas, una presencia tangible que pudiera resultar abrumadora, aun si no son muchos los que se reúnen en cada lugar. Serán una multitud sumada plaza por plaza.
A los mítines podrían acudir también los no abstencionistas, los ciudadanos que creen su deber votar o que juzgan ingenua y aun peligrosa esa práctica, pero comparten las demandas de los abstencionistas y su mensaje de fondo: quitarle poder a los partidos y darle poder a los votantes". Hasta aquí Aguilar Camín, quien siendo la clase de intelectual que es, hace ver que la intención abstencionista es amplia y se reconoce en todos los ámbitos.
Es necesario acompañar la abstención de actos de resistencia civil. Que a clase política se de cuenta de que ya no es viable que los mismos personajes estén en el poder. Por eso, la reelección de diputados sólo sería procedente si cambian los actores. Estos, no pueden reelegirse, pues sería peor. Primero hay que sacudirse a la clase política psicopática que tenemos incrustada por medio del sistema de partidos.
domingo, 7 de junio de 2009
Poner el dedo en la llaga
No votar es poner el dedo en la llaga de la clase política. Es herir su talón de Aquiles. Es expresar el rechazo a unos políticos perversamente ávidos de la legitimación que les da el reconocimiento electoral. Que se den cuenta que el sistema electoral mexicano es uno de los principales causantes del estado fallido. El IFE y el TRIFE solamente convalidan la farsa que los partidos actúan.
Los que dicen que anular el voto oi no votar es un suicidio político, se olvidan de que la agudización de la crisis política y social hará que un cambio revolucionario surja. Hay que tomar el riesgo, acompañar el no voto de acciones de resistencia mayores, como no pagar impuestos y hacer actos que contribuyan a la parálisis de la clase política. No debemos concurrir a sus mítines, no debemos aceptar la propaganda. Es necesario que encaremos a la clase política en todo momento y todo lugar, conforntándolos con su corrupción.
Los que dicen que anular el voto oi no votar es un suicidio político, se olvidan de que la agudización de la crisis política y social hará que un cambio revolucionario surja. Hay que tomar el riesgo, acompañar el no voto de acciones de resistencia mayores, como no pagar impuestos y hacer actos que contribuyan a la parálisis de la clase política. No debemos concurrir a sus mítines, no debemos aceptar la propaganda. Es necesario que encaremos a la clase política en todo momento y todo lugar, conforntándolos con su corrupción.
viernes, 29 de mayo de 2009
Los que dice José Antonio Crespo
El Doctor en Historia Jose´Antonio Crespo (Excelsior, mayo de 2009), habla a favor de anular el voto, que es diverente a de plano no votar:
"Me encuentro, en diversos portales, mensajes y blogs de internet, varios ciudadanos y organizaciones que convocan a anular el voto o abstenerse en estos comicios intermedios, no siempre por idénticas razones, pero sí parecidas. Usan distintos lemas, frecuentemente creativos. Una especie de campaña underground que contrasta con la del IFE que exhorta a votar por algún partido. El Instituto asocia el voto por algún partido como la vía de cambio. Muchos pensamos, en cambio, que, en las actuales condiciones partidocráticas, un alto nivel de participación efectiva (por uno u otro partido) sería un factor de inercia y estancamiento, al validar a los partidos en su actual ruta. Uno de esos movimientos por el “no voto” utiliza el lema: “Un voto anulado dice más”, con el evidente propósito, no sólo de protestar a nivel individual contra todos los partidos (por no resultar convincente ninguno), sino hacerlo masivamente y que al menos quede constancia de la magnitud de dicha inconformidad.
Otro movimiento se denomina, de manera no muy rebuscada, “Yo anularé mi voto”, cuyos promotores sintetizan el sentir de muchos ciudadanos, que refleja una fuerte crisis de representación política: “Cada tres años (los partidos) llaman al pueblo a las elecciones. Despilfarran cuantiosas sumas del erario en campañas y encuestas para convencernos de darles unos minutos en las urnas; porque es a unos minutos que se reduce nuestra participación. Lo más absurdo es que nuestro voto es indispensable para que esta clase política usurpe nuestros derechos democráticos… Por eso no votaremos por ellos este 5 de julio. No seremos cómplices de su impunidad”, dicen ahí...."
"...quienes creemos que ningún partido está interesado en ello, podríamos anular el voto para presionar desde fuera la reforma de nuestro ineficaz y arbitrario sistema de partidos, más partidocrático que representativo".
"Me encuentro, en diversos portales, mensajes y blogs de internet, varios ciudadanos y organizaciones que convocan a anular el voto o abstenerse en estos comicios intermedios, no siempre por idénticas razones, pero sí parecidas. Usan distintos lemas, frecuentemente creativos. Una especie de campaña underground que contrasta con la del IFE que exhorta a votar por algún partido. El Instituto asocia el voto por algún partido como la vía de cambio. Muchos pensamos, en cambio, que, en las actuales condiciones partidocráticas, un alto nivel de participación efectiva (por uno u otro partido) sería un factor de inercia y estancamiento, al validar a los partidos en su actual ruta. Uno de esos movimientos por el “no voto” utiliza el lema: “Un voto anulado dice más”, con el evidente propósito, no sólo de protestar a nivel individual contra todos los partidos (por no resultar convincente ninguno), sino hacerlo masivamente y que al menos quede constancia de la magnitud de dicha inconformidad.
Otro movimiento se denomina, de manera no muy rebuscada, “Yo anularé mi voto”, cuyos promotores sintetizan el sentir de muchos ciudadanos, que refleja una fuerte crisis de representación política: “Cada tres años (los partidos) llaman al pueblo a las elecciones. Despilfarran cuantiosas sumas del erario en campañas y encuestas para convencernos de darles unos minutos en las urnas; porque es a unos minutos que se reduce nuestra participación. Lo más absurdo es que nuestro voto es indispensable para que esta clase política usurpe nuestros derechos democráticos… Por eso no votaremos por ellos este 5 de julio. No seremos cómplices de su impunidad”, dicen ahí...."
"...quienes creemos que ningún partido está interesado en ello, podríamos anular el voto para presionar desde fuera la reforma de nuestro ineficaz y arbitrario sistema de partidos, más partidocrático que representativo".
No Votar con Acción Adicional
No votar no basta. Es necesario acompañarlo de otras acciones como:
- Declarar impuestos en "0"
- Decir en todos los medios por qué no se votó.
- Participar en marchas cívicas con un cartel: "Yo no Voté"
- Participar en internet pidiendo la realización de nuevas elecciones con la participación de candidatos ciudadanos.
- Escribir a los medios de comunicación exponiendo las razones por las que no se votó.
- Protestar por todos los medios contra la plaga delincuiencial que es la clase política mexicana.
- Declarar impuestos en "0"
- Decir en todos los medios por qué no se votó.
- Participar en marchas cívicas con un cartel: "Yo no Voté"
- Participar en internet pidiendo la realización de nuevas elecciones con la participación de candidatos ciudadanos.
- Escribir a los medios de comunicación exponiendo las razones por las que no se votó.
- Protestar por todos los medios contra la plaga delincuiencial que es la clase política mexicana.
jueves, 28 de mayo de 2009
Corrupción e Insensibilidad
La clase política mexicana, de cualquier partido, es corrupta e insensible a las necesidades de la gente. No rinden cuentas y están implícitamente de acuerdo en pagar con nuestros recursos –tan necesarios en esta crisis económica– campañas costosísimas, que solamente llevan a INEPTOS a la CÁMARA DE DIPUTADOS. No REPRESENTAN A NADIE y por ello lo MEJOR ES NO VOTAR. El Estado ha empantanado la transición democrática. Para forzar a que se mejore la oferta política, se haga una mejor selección de candidatos y exista congruencia de los partidos con su plataforma y principios, LO MEJOR ES NO VOTAR EN 2009”.
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